El gazpachuelo

El gazpachuelo es un plato de la cocina Malagueña, un plato pobre en tiempos de pobreza. Mi madre lo solía preparar con patatas, bacalao y mayonesa. Luego, con el tiempo, de la bisabuela materna de mis hijos, que era una gran cocinera y vivía en otros tiempos, aprendí una versión más rica en ingredientes. Ella, que vivía cerca de la playa, la había convertido en una sopa marinera; la preparaba con almejas y trocitos de rosada. Me gustó tanto que le copie la receta. Pero yo, que por aquel tiempo tenía un restaurante, lo introduje en el menú del día y pensé que, añadiéndole unas gambas arroceras y unos mejillones, tenía que quedar un plato mucho más rico en todos los sentidos. Aunque en realidad no lo necesitara, pues ya era lo suficientemente sabroso y rico. No obstante, por aquello de mejorar, de probar cosas nuevas, lo hice y el resultado fue bastante positivo. Tanto que los miércoles, que eran los días que lo ponía en el menú, a la hora de abrir el comedor, ya se había terminado. Los vecinos de la comunidad le cogieron el gusto y hacían cola con los recipientes en la mano para llevárselo a sus casas y así, de las treinta raciones que preparaba, tuve que comprar una olla para sesenta. El gazpachuelo es un plato sencillo de preparar. Para seis personas pelo un kilo de patatas, las corto en finas lonchas, las lavo. Las pongo en una cacerola, le hecho un puñadito de almejas, un mejillón o dos por ración, dos o tres gambas arroceras peladas por ración y un poquito de rosada o cualquier pescado blanco cortado en dados pequeños. Luego le pongo una cantidad de agua que le sobrepase, le echo un poquito de sal, y lo pongo en la lumbre. En un recipiente pongo dos yemas de huevos para la mayonesa, la clara la dejo en otro recipiente aparte y cuando las patatas estén terminando de cocer se las añado. Con las yemas pongo sal y limón, y bien con una batidora eléctrica o manual, las voy batiendo, batiendo con un hilito de aceite de oliva, hasta montar una mayonesa exquisita -pero también se puede comprar, que las hay muy buenas-. Una vez cocidas las patatas, todo estará hecho; lo apago y lo dejo templar un ratito. Tras esto, voy echando el caldo donde se han cocido las patatas en la mahonesa para diluirla con la varilla y ponerla en la cacerola junto con las propias patatas y el pescado, moviendo para que no se corte. Recuerda que el caldo no puede estar muy caliente a la hora de poner la mahonesa, de estarlo se cortaría. Y recuerda que en la cocina hay tres cosas que no te deben faltar, yo la llamo la triple A, la salsa de Andalucía; aceite de oliva, amor y alegría.

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